¿Por qué apostar por la educación emocional?
Nuestra mente y nuestro corazón están
conectados a lo largo de toda una vida. Es por eso que cuando hablamos de
educación emocional nos referimos a un proceso educativo CONTINUO y PERMANENTE,
es decir, aunque pensemos lo contrario, nunca estamos a salvo de ese
acontecimiento (o conflicto) que puede invadir nuestra vida como si de un
huracán se tratase, y que termina afectándonos a nivel emocional. Muchas
personas en nuestra etapa adulta aún no hemos adquirido las habilidades
necesarias para regular este tipo de conflictos dejando de ese modo, que se vea
afectado nuestro bienestar emocional y social. Estos videojuegos están
diseñados con la finalidad de entrenar el proceso de regulación emocional para
la prevención y resolución asertiva de conflictos interpersonales. Teniendo en
cuenta la complejidad de esta realidad, la educación emocional es esa
maleta dónde guardamos las habilidades
sociales y de vida, recursos y estrategias que hemos adquirido a lo largo de
toda nuestra vida, y que cuándo se presenta un conflicto, nos facilita las
herramientas para poder resolverlo de una manera asertiva.

El
auge de la dimensión tecnológica es una revolución para nuestra
sociedad, y ha puesto sobre la mesa la necesidad de cambio que se
manifiesta en nuestro sistema educativo.
Todos los seres humanos
podemos acceder con un solo “click” a un gran universo de
información. El docente por lo tanto, tiene la responsabilidad de
transmitir los conocimientos teóricos, pero también potenciar esas
habilidades o estrategias que ayuden al alumnado a asumir y aprender
ese contenido.
Es
muy simple, cuando nos enfadamos, nos preocupados o nos angustiados
podemos sentirnos incómodos y por lo tanto es difícil prestar
atención o en su defecto interesarnos en algo concreto.
Es
curioso reflexionar que cuando nos sentimos felices nos vemos capaces
de alcanzar cualquier sueño.
Lo
mismo sucede con los alumnos en las aulas, como muy bien se expresa
en el documental Educación emocional,
si logramos gestionar las emociones de los alumnos, ellos aprenderán
más y mejor. Hay que tener en cuenta que hace tan solo unos años se
priorizaban los contenidos teóricos sin tener en cuenta los tres
pilares fundamentales de la educación “como dice el informe de
DELORS de la Unesco” aprender a ser, aprender a conocer y aprender
a convivir. Parece ser que con el auge de la educación emocional, se
está dibujando la línea de salida de un largo camino que nos queda
por recorrer.
Un
recurso importante a tener en cuenta si se quiere profundizar en el
concepto de educación emocional se encuentra en la página web de
Rafael Bisquerra disponible en el siguiente enlace:
http://www.rafaelbisquerra.com/es/blog.html

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